Finalmente la ministra de Sanidad Elena Salgado ha “tirado la toalla” y ha interrumpido el proceso de tramitación de la Ley del Alcohol. Posiblemente la ministra ha medido mal las consecuencias que podía tener meter en el mismo saco todas las bebidas alcohólicas, estimando mal el poder de presión que tiene la industria del vino en este país, y no sólo la industria, sino la cultura popular que considera al vino “más como un alimento” y un elemento más de nuestra cultura, que como una bebida alcohólica más. |  |
Una Ley del alcohol sin duda es necesaria, aunque no creo que la carrera de prohibiciones a la que la ministra Salgado se ha lanzado en los últimos tiempos (anuncios de hamburguesas, por ejemplo) sea la respuesta, que tendrá que estar más orientada al ámbito de la educación, es decir, enseñar a elegir lo correcto, que al de la prohibición. Al menos en esta ocasión se ha topado con una resistencia muy fuerte, con un gran poder económico, lo que no quiere decir que la postura de “la industria del vino” sea la correcta, ya que como toda industria posiblemente su principal preocupación sea ganar dinero.